¡Qué calor! Llegó el verano, y mi hijo come menos……

Con la llegada del verano es habitual, que disminuya el apetito. Y es en este momento cuando los papis comenzamos a preocuparnos porque nuestro peque no come como quisiéramos.
La disminución del apetito en un niño atiende a causas fisiológicas: Por una parte disminuye la necesidad energética para el mantenimiento de la temperatura corporal, y por otro lado el calor  disminuye el apetito. Como el organismo necesita refrigerarse aumenta la circulación sanguínea en la piel y disminuye la necesidad circulatoria en el aparato digestivo.

Otros aspectos que pueden afectar al apetito de nuestro hijo:

  • Los cambios en los horarios, duermen más horas, se despiertan más tarde.
  • la discordancia entre lo que come nuestro hijo y lo que nosotros creemos y pretendemos que coma.
  • el aumento de consumo de productos superfluos nada nutritivos ricos en grasas saludables y azúcares refinados, que sacian el hambre pero no alimentan, como helados, snacks de bolsa(patatas fritas, ganchitos….)
  • Prefieren jugar y distraerse con actividades que permanecer en la mesa comiendo
  • saciar la sed con zumos industriales y bebidas azucaradas en vez de beber agua, aporta calorías extra nada nutritivas.

Como vemos diferentes motivos pueden llevar a que nuestro hijo no tenga tanta hambre, unos con causa orgánica y otros factores externos y algunos de ellos que se pueden prevenir y mejorar, y donde nosotros como padres jugamos un papel importante.

2015-06-14 11.58.00-1

Estos factores podemos mejorarlos:

  • Evitando alimentos procesados.
  • Ofrecer un desayuno completo y variado
  • Aumentando la variedad de las comidas para no caer en la rutina.
  • Ofrecer alternativas saludables
  • Consumir diariamente fruta y verdura en casa y en cada comida.
  • Asegurar una buena hidratación con agua
  • Ofrecer tentempiés saludables ( frutos secos , fruta sola o a trozos con yogurt, smothies con fruta congelada, helados con fruta natural)
  • Comida ligera y menos elaborada.
  • Comer variado, atendiendo a no poner demasiada cantidad en el plato.

Como profesional sanitario comparto la opinión de que no hay que obligar a comer a un niño ya que podemos obtener una respuesta totalmente diferente a la esperada, el niño puede mostrar más reticencias a probar los alimentos, e incluso puede llegar a tener aversión a ellos, provocando rechazo.

Una opción muy lógica y coherente es aplicarse la lección, “el buen ejemplo se contagia como el bostezo”, algo en lo que siempre hago hincapié  a las familias que asesoro y que como madre intento aplicar lo mejor que sé, es tener siempre en casa comida de verdad, evitar comprar productos superfluos, ofrecer a mis hijas comida saludable y variada y que siempre vean a la hora de las comidas en la mesa presencia de vegetales , hortalizas y frutas, esto no te garantiza un éxito rotundo, pero lo que está claro es que los niños nos observan y mimetizan nuestros comportamientos, es por ello que mejor ofrecer refuerzo positivo, y vean que sus papis mantiene un estilo de vida saludable. Si no es tu caso y crees que debes mejorar tus hábitos, siempre es un buen momento para revisar tus hábitos alimenticios y tu estilo de vida, sin duda, tu salud te lo agradecerá y la de tu familia también.

 

 

Anuncios

Autor: comoconmismanitas@gmail.com

Mami, enfermera comunitaria y titulada en postgrado de Nutrición y dietética.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s